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Publicado el Sep 11, 2017 | 0 comentarios

Cómo desarrollar la conducta prosocial en los niños por Rosenda Ccala

Cómo desarrollar la conducta prosocial en los niños por Rosenda Ccala

Rosenda Ccala

Psicóloga Educativa, especialista en dificultades de aprendizaje, miembro del equipo técnico de Aprendamos Juntos.


En muchas ocasiones hemos observado, o sido participes de actos enternecedores de parte de los niños, como por ejemplo cuando un niño a la hora de recreo viene a tu aula y te comparte su galleta, sin que tú se lo hubieras pedido. O cuando los niños están corriendo por todo el patio, pero uno de ellos se cae, se lastima y empieza a llorar, el resto se acerca y lo consuelan antes de reírse del compañero; el acto mismo de ver llorar al amigo hace que se conmuevan y presten ayuda. Son actos que dan gusto percibir en los pequeños, lejos de aquello que se suele escuchar que los niños son traviesos, agresivos, o malcriados. Por el contrario, los niños realizan gestos amables como prestar un juguete al amigo, regalar un dulce, sonreír expresado apoyo, dar las gracias y todas las expresiones de afecto que enriquecen la convivencia social.

Esto es parte de lo que llamamos conducta prosocial; entendido como aquel comportamiento voluntario que pretende beneficiar a otro, por ejemplo, ayudar, compartir, consolar (Eisemberg). Y eso también lo practican nuestros niños.

Pero, ¿cómo podemos incentivar estos comportamientos en nuestros pequeños? A continuación, algunas pautas que nos ayudará a desarrollar la capacidad de sensibilidad social en el niño:

  • Es necesario que los padres sean un modelo de este comportamiento. Que el niño tenga la oportunidad de experimentar situaciones de disposición e interés por los demás. Esto es, observar tanto en mamá y papá actitudes solidarias y colaborativas para con sus amistades y familiares.
  • Es importante que el niño tome conciencia de que cada vez que comparte siente un bienestar interno al poder dar alguna cosa de si mismo. Para ello, proporcionar reconocimiento verbal cuando el niño realice un gesto de ayuda, colaboración o consuelo, fortalecerá su conducta prosocial.
  • Utilizar las oportunidades que da la vida cotidiana para explicar lo que las personas sienten en diferentes situaciones. Así los niños van enriqueciendo su comprensión social. Así, por ejemplo, podemos decirle: “Vamos a visitar a tu abuelita que está sola, le vamos hacer compañía para que no se sienta sola, sino más bien que sepa que la queremos”, de modo que entienda el porqué de dicha acción.

Recuerda que:

Los primeros años de vida son vitales y trascendentales para la adquisición de las primeras experiencias de aprendizajes sociales.

La posibilidad de socialización permite a los niños captar las normas, valores, reglas que rigen en la sociedad y le permite conocer lo que es correcto o incorrecto para una convivencia sana.

Para aumentar la incidencia y calidad de las conductas prosociales, se debe reforzar positivamente, y tener cuidado con dejarlas pasar o ignorarlas. Ya que este potencial nos indica las posibilidades de desarrollar patrones saludables de convivencia.

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