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Publicado el Jun 12, 2017 | 0 comentarios

Perdida de la niñez

Perdida de la niñez

El año pasado conocí la historia de un niño que asiste a la escuela en la zona de Pachacutec, nos llamó la atención sus constantes inasistencias pero mayor fue nuestra preocupación cuando nos enteramos que sus faltas eran porque tenía quemaduras en las manos y piernas de diferentes días. Cuando conversamos con él al respecto nos comenta: “Yo ayudo a mi mamá a freír pescado”. Al indagar de cada cuanto tiempo ayuda a su mamá, nos enteramos que casi siempre. Esta historia tal vez se presente con mucha frecuencia en hogares con más pobreza y mucha desinformación arriesgándose la salud y dignidad de un pequeño. Con este relato deseo que reflexionemos sobre cuántos niños pierden esta etapa, víctimas de la desprotección de los adultos que tienen un rol tan importante como el ser padres.

En nuestro contexto social, en zonas urbano marginales y rurales encontramos niños y niñas, que reciben mayor responsabilidad económica en sus hogares. Los motivos pueden ser diferentes: abandono de los padres, divorcios, madres solteras que necesita apoyo de sus hijos mayores para sobrevivir, muchas situaciones que con lleva a una crisis económica en el hogar y la única solución es trabajar antes de tener la mayoría de edad.

Sin embargo cuando nos referimos a trabajo infantil nos referimos a actividades laborales que priva a los niños de disfrutar su infancia, de desarrollar su potencial y que afecta su desarrollo físico y mental.

Si el trabajo priva al menor de la oportunidad de ir a la escuela o debe realizar trabajos pesados que atenten contra su salud y bienestar, entonces estamos frente a esta problemática llamada Trabajo infantil.

¿Por qué un niño no debe de trabajar?

 El riesgo que un niño se involucre con personas que no pertenecen a su grupo de pares es que muchas veces los adelantan en el despertar sexual y tiene un efecto en su socialización e identidad sexual.

 Desarrolla la apatía, la precocidad, la emancipación prematura.

 Existen efectos positivos que tendría relación con el trabajo infantil, con ello nos referimos a las habilidades y desarrollo de valores cuyo pilar es la responsabilidad, así como el desarrollo de la autoestima y madurez, sin embargo no es necesario exponerlo al trabajo infantil para desarrollar estos aspectos, para ello se encuentra el hogar y la escuela para estimular y establecer valores y autoestima.

La UNIFE afirma que estas labores no se corresponderían con su naturaleza, lo alejaría de sus espacios propios y limitaría o impediría el desarrollo de esta etapa de vida.

¿Cuáles son las consecuencias?

 Se “quema” la etapa de la niñez, ya no hay tiempo libre para el juego y el descanso, así como estar distante de la familia no le da la seguridad que necesita un niño para su desarrollo personal.

 Para adaptarse a situaciones que no están acorde con su edad deben de invertir más energía psicológica para asumir con entereza cada situación nueva que se le presenta.

 La separación afectiva de los padres hacia el niño puede hacerlo muy dependiente de los signos de afecto de cualquier adulto, a arriesgándose al peligro de abuso sexual o del rechazo.

 Dejan progresivamente de buscar afecto y la atención de un adulto que representaría a ese padre o madre ausente por temor al riesgo o al rechazo y bloquean sus emociones, negándose a mantener relaciones afectivas cálidas y duraderas en el transcurso de su vida

Sin embargo se tiene que diferenciar lo que es el trabajo infantil de la participación del menos en actividades como apoyar a sus padres en casa (barriendo el piso, lavando sus utensilios que usó), asistir en un negocio familiar (despachando en la tienda de mamá) y ganarse el dinero para gastos personales fuera de las horas de estudios y durante las vacaciones, mientras que no atente contra su salud y bienestar así como no atentar contra su etapa lúdica. Esta participación si contribuye al desarrollo de los niños y al bienestar de sus familias; les ayuda a adquirir habilidades y experiencia, entrenándolos para ser miembros productivos de la sociedad durante su vida adulta.

Psicóloga Clínica

J. Mabel Villena Sosa

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